Ante un Lunario del Auditorio Nacional a reventar en la Ciudad de México, la banda madrileña SIDECARS, deslumbró a miles de almas que rugieron ante un repertorio cargado de éxitos de toda su discografía en una velada épica y emotiva.
Abrían juego con su versión de “Madrid”, el himno inmortal compuesto por la leyenda mexicana Agustín Lara y seguramente la mejor canción dedicada a la capital española, para meterse de lleno a todos los fans en el bolsillo y apoderarse, a través de sus riffs, de sus corazones.

Prosiguen su poderoso directo con “La tormenta”, “Modo avión”, “Cremalleras” o “Fuego cruzado” entre otras. El recinto al completo es un karaoke al unísono que hace la segunda voz y le demuestra su amor al grupo.
El combo español, se encuentra celebrando su mayoría de edad en los escenarios y lo hace entregándose al completo en su directo, corroborando que por sus venas corre el talento. Muestran su virtuoso ADN y se exprimen al máximo sobre el stage para llenarles el espíritu de rock a todos los presentes. Su último single publicado, “El momento exacto” fue muy bien recibido.

A los Sidecars se los ve felices, emocionados y agradecen el amor que le trasmiten sus fans. Con la trilogía de “180 grados”, “Tu mejor pesadilla” y “Todos mis males” crean una atmosfera única, perfumando de magia la noche en la capital azteca. La entrega es completa por parte de Sidecars, pero también de sus seguidores que ven a sus ídolos y disfrutan y retroalimentan con su apoyo al grupo español. La velada ya se encuentra escrita en las páginas doradas de la biblia del rock de Ciudad de México.
En estos primeros veinte años, la banda demuestra que su evolución es continua, y sus shows en vivo son una marca registrada con la que crean sensaciones únicas en las pieles de los fans. Buena prueba de ello fueron las ejecuciones de “Dinamita”, “De película”, “Los amantes” y “Contra las cuerdas”.
Sus disparos transformados en canciones son certeros, muy certeros, por demás precisos y llega uno de los himnos de la banda para hacer emocionar hasta los focos y columnas del recinto. La brillante y lacrimógena ejecución de “Fan de ti” fue de leyenda. Los vítores al finalizar la misma son para enmarcar.

Pero lamentablemente el reloj es la víctima perfecta de sus propias agujas y el tiempo se acababa.
Después de refrescar sus cuerpos, Sidecars regresa a las tablas del escenario para disparar los últimos cartuchos directos al corazón. La pólvora de estos talentosos artistas nunca se moja y prueba de ello es la versión que hicieron de “Caballos salvajes”.

Pero el público pide más y más y ellos se deben a sus fans, por lo que tocan otro himno de su repertorio como es “Amasijo de huesos”. Atronadora y merecida ovación al concluir el set se lleva la banda.

Los fans, extasiados y satisfechos por haber vivido una noche mágica, histórica y cargada de rock en su máxima expresión, se retiran lentamente del recinto con sus corazones latiendo y coreando los hits del grupo.

Espectacular concierto para poner punto y final a un año importantísimo en la carrera de Sidecars.
Estos chicos que se conocieron en el colegio y que varios años después mantienen viva la llama en su interior, continúan rompiendo barreras y demostrando que, con talento, honestidad y trabajo, hipnotizan corazones a través de sus composiciones.
No diga música, diga Sidecars.
Por Mauro Nicolás Gamboa.
Fotos por @michog.casas
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