La banda española Love of Lesbian volvió a encontrarse con medios mexicanos en una conferencia virtual previa a su próxima visita al país. Con casi tres décadas de trayectoria, el grupo habló sobre su conexión con el público mexicano, la evolución de su sonido, el papel de la inteligencia artificial en la música y la decisión de hacer una pausa después de esta gira.
Además de su participación en el Vive Latino y Tecate Pa’l Norte 2026, la banda ofrecerá una serie de conciertos en distintas ciudades del país, los veremos en: Ciudad de México, Querétaro, San Luis Potosí, León y Guadalajara. Estos shows forman parte de una gira muy especial para el grupo, que también recorrerá Monterrey antes de continuar con una extensa serie de festivales y conciertos en España a lo largo de 2026.

En México se presentarán el 14 de marzo en el Vive Latino (Estadio GNP, CDMX), el 18 de marzo en el Teatro Metropolitano de Querétaro, el 21 de marzo en el Teatro de la Paz en San Luis Potosí, el 25 de marzo en el Foro del Lago en León, el 26 de marzo en el Auditorio Telmex en Guadalajara, el 28 de marzo en Parque Fundidora (Monterrey) y el 29 de marzo nuevamente en Parque Fundidora como parte de Pal Norte.


Aquí te contamos algunos de los momentos más especiales que nos dejó la rueda de prensa.
Sabemos que no es su primera visita a Querétaro. ¿Cómo ha sido la conexión con el público ahora en esta nueva etapa y cómo sienten al público mexicano en general? ¿Creen que se ha vuelto más exigente?
La primera vez que estuvimos en Querétaro fue una sorpresa. Veníamos con la idea de que las ciudades clave para grupos extranjeros eran Ciudad de México y Monterrey, y nos dimos cuenta de que estábamos completamente equivocados. Nuestras canciones habían viajado antes que nosotros; el público ya conocía la historia del grupo, no solo los últimos discos sino también los anteriores.
Con el tiempo entendimos que esa relación no se quedó solo en el primer tipo de fan que nos conoció. La gente fue transmitiendo nuestros discos a amigos y familiares, y eso hizo que el público creciera de forma horizontal. Eso nos emociona mucho.
Más que sentir exigencia, sentimos cariño. Hemos notado cómo nuestras canciones han afectado al público mexicano y eso nos da ganas de seguir conociendo diferentes escenarios, culturas y regiones dentro del país.
Muchas de sus canciones hablan de rupturas desde un lugar poético. ¿Creen que el dolor es necesario para crecer?
Somos una banda acostumbrada al dolor y al fracaso. Antes de identificar lo que podría llamarse éxito, tuvimos un aprendizaje larguísimo de años. En ese sentido somos expertos en el dolor.
El dolor, como cualquier emoción intensa, expande los horizontes. Cuando estás en un lugar demasiado cómodo, muchas veces hay menos inspiración. Las emociones que pellizcan un poco más te permiten llevar las ideas y las sonoridades a otros lugares muy interesantes creativamente.
Pero también es un lugar peligroso si te quedas demasiado tiempo. Puede oscurecer tu vida. Es un sitio al que puedes ir a buscar algo creativo, pero luego hay que volver a la estabilidad y a la calma.
Si pudieran darle un mensaje a alguien que está pasando por un momento complicado, ¿cuál sería?
Nada es tan grave ni tan permanente como parece. Siempre hay esperanza. Tampoco hay que tener prisa por cambiar de lugar.
A veces la gente te dice “pasa página” o “sal de ahí” cuando lo estás pasando mal, y eso no siempre ayuda. Las etapas hay que sanarlas bien. Algunas sanan rápido y otras necesitan más tiempo.
Yo, por ejemplo, he tenido una ruptura sentimental hace unos meses con la persona con la que llevaba casi nueve años. Hay días en los que estoy completamente seguro de que estoy bien y otros en los que estoy completamente seguro de que estoy fatal. No tengo ahora mismo la necesidad de decir que estoy bien porque seguramente no lo estoy del todo.
Son procesos que vale la pena escucharte y vivir con honestidad.
¿Qué influencias musicales reconocen en su trayectoria y cómo surgió el nombre de la banda?
El nombre de la banda nació casi como una pequeña equivocación. En la época en que todavía existían los cassettes, grabábamos nuestras canciones y enviábamos maquetas a discográficas, concursos, revistas y fanzines, que eran los medios de difusión de ese momento.
Éramos cuatro amigos que caímos casi por casualidad en un estudio, y Santi escribió “Love of Lesbian” en la cinta como nombre para enviarla a un concurso. Era un nombre que le rondaba por la cabeza y que pensó que podía despertar curiosidad. En aquel momento imaginábamos que quien recibiera 200 maquetas quizá haría una primera criba por el nombre, así que queríamos algo que llamara la atención.
Siempre dentro de la banda pensamos que era un nombre equivocado y que lo cambiaríamos en el momento adecuado. Pero siempre había algo: un concurso al que ir, un concierto que cerrar, una maqueta que grabar. Y ese momento nunca llegó. Llevamos casi 30 años con el nombre, nos ha acompañado todo este tiempo y ahora ya carece de significado en sí mismo. Cuando alguien piensa en Love of Lesbian, piensa más en nuestras canciones que en el sentido literal del nombre.
Incluso alguna vez barajamos cambiarlo por otro, como “Antiguo y Barbudo”, pero tampoco nos habría ayudado demasiado haha.
En cuanto a influencias, como muchos grupos de Barcelona de nuestra generación, nuestras primeras referencias eran muy anglosajonas. Mirábamos mucho hacia Reino Unido y Estados Unidos, hacia ese tipo de pop y rock más británico o americano, con una profundidad lírica que nos interesaba mucho.
Con los años nos dimos cuenta de que también teníamos que ser más honestos con nuestro idioma y con nuestro legado como hispanohablantes. Fue entonces cuando empezamos a mirar más hacia referentes en español, como Héroes del Silencio, por ejemplo, o Antonio Vega, por su capacidad de crear imaginarios y por la fuerza de sus letras.
Más adelante, especialmente Santi, empezó a girar más hacia el mundo del cantautor, hacia una figura más letrista como Joan Manuel Serrat, afinando la pluma y estilizando más las letras.
En cuanto a las sonoridades, reconocen que no siempre han sonado especialmente “castellanos” o “españoles”. Hay formas de tocar que pueden estar más influenciadas por lo británico o lo americano que por una tradición puramente española.
¿Cómo ven la inteligencia artificial dentro de la música? ¿Es una amenaza o una herramienta?
Es algo que nos está afectando no solo a nivel musical, sino a nivel colectivo y social.
Hoy en día, sin tener ningún conocimiento musical, sin ser letrista ni autor, puedes crear una canción en cuestión de segundos o minutos con una aplicación. Esto no es solo que dé miedo o no a los creadores; es algo que a la larga puede influir en movimientos sociales, como ha pasado en décadas anteriores.
Al final es una decisión del consumidor. Si al consumidor le da lo mismo escuchar música creada por humanos o por inteligencia artificial, ahí es donde estamos perdidos. Porque muchas revoluciones y movimientos del siglo XX estuvieron ligados a la música, a las letras, a canciones que acompañaron procesos sociales importantes. Si como consumidores cada vez le damos menos importancia a eso, llegará un momento en que dejaremos en manos de algoritmos ciertas creaciones.
Desde mi punto de vista lo veo peligrosamente serio, sobre todo por el movimiento social que puede afectar.
También es verdad que siempre que ha habido un gran avance tecnológico ha habido miedo. Pasó cuando empezamos a hacer canciones con ordenadores y se decía que todo iba a sonar digital o falso. Y no fue exactamente así. Todos acabamos usando ordenadores, sintetizadores, herramientas nuevas.
Pero personalmente no soy muy optimista. No quiero dejar aquí una bomba, pero hay cosas que tienen muchísimo éxito y que, sinceramente, siento que podría hacer perfectamente una inteligencia artificial. Por ejemplo, todo lo que escucho de Taylor Swift creo que podría hacerlo una inteligencia artificial: todo redondito, todo perfecto, todo como un caramelo. Es una opinión personal, lo digo con respeto, porque hay muchísima gente a la que le gusta. Pero a mí me gusta algo que me incomode, que tenga un poco más de aristas, algo más real.
Si todo el mundo prefiere canciones totalmente pulidas y perfectas, la inteligencia artificial va a generar muchísimo contenido de eso y será maravilloso para quienes lo consuman. Pero la cuestión es qué tipo de relación queremos tener con la música.
Si como consumidores nos da igual que esté creada por humanos o por inteligencia artificial, entonces sí estamos perdidos.
¿Cómo han logrado mantener conectado a su público a lo largo de distintas etapas y conectar con nuevas generaciones?
Siempre hemos trabajado desde la curiosidad. Cuando hacemos un disco intentamos no repetir la fórmula anterior. Cambiamos sonoridades, estructuras, duración de canciones.
Además, nuestra conexión con el público ha sido muy orgánica. No hemos llegado por grandes campañas publicitarias, sino por el boca a boca. Eso hace que quien nos descubre sienta que ha encontrado algo especial, y ese vínculo suele ser más duradero.
Se habla de una pausa en la banda. ¿Podrían aclarar esta decisión?
No es una ruptura. Es una necesidad.
Aparentemente tenemos una energía maravillosa entre nosotros y seguimos siendo amigos, pero nos hemos convertido en una bola de nieve enorme. Love of Lesbian es ahora una estructura muy grande y a veces cuesta mucho tomar el control de hacia dónde queremos moverla. En ocasiones hemos querido hacer cosas más pequeñas o tomar ciertas decisiones, pero es muy difícil mover algo que se ha convertido en algo tan grande.
Antes de que eso nos desgaste o afecte la salud de la banda, preferimos parar. Llevamos muchos años en el mismo ciclo: entrar seis meses al estudio, girar dos años y medio, volver a entrar al estudio, volver a girar dos años y medio. Hemos estado en ese loop durante muchísimo tiempo y hemos decidido romper ese círculo.
Es una ruptura del ciclo, no de la banda.
No queremos morir de nosotros mismos ni sentir que estamos repitiendo una fórmula por inercia. Es la necesidad de hacer otras cosas, con otro calzado y con otro vestuario.
Es como el que ha conducido toda su vida un Toyota Yaris y de pronto quiere conducir un Lamborghini, o el que ha conducido siempre un Lamborghini y en algún momento quiere ir en bicicleta. Necesitamos cambiar de vehículo, aunque sea temporalmente.
Los cuatro tenemos ganas de descansar un poco más, estar más tiempo en casa. Jordi tiene un negocio al que quiere dedicar más atención. Yo tengo un huerto y quiero cuidarlo. Puri quiere explorar más la cocina. Santi y yo hace tiempo que pensábamos en grabar algo más pequeño: él está grabando un disco en catalán y yo estoy haciendo canciones en solitario, en un formato más acústico.
Durante estos dos años queremos abrir ventanas fuera de esta gran casa que es Love of Lesbian, experimentar, alimentarnos de otros estímulos y salir un poco de la rutina de banda.
Es, si se quiere poner un símil de pareja, como darse un tiempo para conocer otras cosas y volver con más ganas.
No es el final. Es una pausa necesaria para volver con aire nuevo.
¿Qué pueden adelantar sobre los conciertos en México?
Es una gira especial porque por primera vez podemos llevar casi el mismo equipo técnico que usamos en España. Es un repaso por toda nuestra trayectoria y también la presentación del nuevo disco.
Son conciertos de aproximadamente dos horas y media, muy emocionales. Hay canciones para abrazarse, para cantar fuerte y para salir con la mochila emocional distinta, dependiendo de cómo cada quien lo viva.
Love of Lesbian llegará este marzo a Ciudad de México, Querétaro, San Luis Potosí, León y Guadalajara, además de Monterrey y su participación en los legendarios festivales de Vive Latino y Pal Norte, antes de continuar su gira por España durante 2026.
Encuentra todas las fechas del tour en su página y arma tu plan para verlos en vivo.
¡Nos vemos en los conciertos!
